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Daños y Perjuicios por Incumplimiento al Régimen de Visitas

13 diciembre, 2016
Por Officium Lex

Lcda Erika Solís

Especialista en Derecho de Familia

Dado a que en algunas ocasiones, uno de los progenitores de un menor, obstaculiza que exista una relación afectiva con el otro progenitor, es importante estar claro, sobre los daños y perjuicios en el incumplimiento del proceso de Interrelación familiar, anteriormente llamado: Régimen de Visitas.
El proceso de interrelación familiar conocido también como régimen de visitas, es el derecho que tienen los padres de mantener contacto con sus hijos. Es un derecho-deber que se traduce en la necesidad de mantener adecuada comunicación del padre o la madre con sus hijos.

El objetivo que persigue este proceso, es estrechar todas las relaciones familiares, pese a la separación, el divorcio o la no convivencia de los progenitores, procurando que el menor tenga relación con ambos padres. Por ello, debe ser establecido para que contemple tanto el interés de los padres como el de los hijos menores.

Es el progenitor custodio, es el que debe facilitar y cooperar en todo momento, para que el progenitor no custodio, encuentre la disponibilidad adecuada para ver a sus hijos, estar con ellos, disfrutar de su compañía y compartir con ellos en momentos de ocio y diversión. Siempre en un régimen estipulado y homologado por la correspondiente resolución judicial.

Este derecho es tutelado por los por la Convención sobre los Derechos del Niño, el Código de la Niñez y adolescencia, y el Código de Familia; donde se establece que, todo menor tiene el derecho de conocer a su padre y madre, a crecer y desarrollarse a su lado, y a ser cuidado por ellos. El Estado debe procurar que el menor mantenga relaciones con ambos padres, de modo regular, salvo que una decisión judicial establezca lo contrario.

La comunicación no se limita a padres e hijos, sino que tiene mayor amplitud, contempla el contacto del menor con otros parientes, tales como: abuelos, tíos, hermanos u otros familiares. Esto, porque se ha señalado, que es razonable que así sea, ya que resultaría contrario al interés del menor, quebrar sus vínculos familiares.

El proceso de interrelación familiar podrá establecerse por mutuo acuerdo, cuando éste no sea posible, se establecerá judicialmente. Respecto a la forma y el cumplimiento efectivo de las visitas, el juez podrá establecer un horario para el padre que no tiene la custodia. Estas condiciones, varían según las características de cada caso, teniendo en cuenta como dato preponderante lo expresado por los progenitores y el Interés Superior del Niño, quien puede ser escuchado.

Dicho proceso, debe resultar favorecedor y enriquecedor para la relación padres-hijos, a través de un trato fluido, constante y armónico; pudiendo utilizar todos los medios tecnológicos que estén al alcance del menor, como son: el internet, el teléfono, WhatsApp, Skype, entre otros.

Ante el incumplimiento del proceso de interrelación familiar (régimen de visitas) por parte del progenitor que convive ( padre custodio) con el menor, se puede gestionar desobediencia a la autoridad, establecida en el artículo 314 de nuestro Código Penal, el cual dice: “Se impondrá prisión de seis meses a tres años, a quien no cumpla o no haga cumplir, en todos sus extremos, la orden impartida por un órgano jurisdiccional o por un funcionario público en el ejercicio de sus funciones, siempre que se haya comunicado personalmente, salvo si se trata de la propia detención”.

Cuando ese derecho-deber es sistemáticamente infringido por uno de los progenitores, se produce el concepto de “incumplimiento”, y a esos incumplimientos hay que dar respuesta, solución o remedios eficaces, ya que el Ordenamiento Jurídico no puede permanecer impasible o pasivo, ante este tipo de situaciones que influyen negativamente, no sólo en el progenitor que sufre esos incumplimientos, sino en los hijos, lo que es aún más grave. Esto en perjuicio del principio, fundamental, del favor filii (protección integral de los hijos). En este marco familiar, ante incumplimientos graves, puede el progenitor perjudicado solicitar una indemnización por daños morales.

Específicamente, podemos hablar de daño moral, cuando un progenitor no cumple importantes deberes hacia el hijo (el deber y derecho de visitas) es decir, no se da una relación de carácter paternofilial, no permite al progenitor no custodio su derecho a conocer al hijo, a frecuentarle, o a participar en su educación y formación.

Desde mi punto de vista, en los supuestos de incumplimientos del régimen de visitas por parte de uno de los progenitores, sería oportuno acudir a la vía indemnizatoria, en función de los daños morales que se ocasionan al progenitor que ve impedido (u obstaculizado gravemente) su derecho de visitas.

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